Según se recoge en la nueva Estrategia, la realización de pruebas diagnósticas y la vigilancia se centrará en personas con factores de vulnerabilidad (mayores de 60 años, inmunodeprimidos y embarazadas), ámbitos vulnerables (sanitarios y sociosanitarios) y casos graves. Estos grupos de población si presentan síntomas compatibles con la COVID-19 han de llamar a la línea de atención al coronavirus 900 112 061 para que se les agende la realización de prueba diagnóstica de infección activa.

Este nuevo protocolo, además de ayudar a proteger a los colectivos vulnerables y su entorno, permitirá evaluar el nivel de circulación del virus, los cambios en la gravedad, detectar de forma temprana posibles aumentos estacionales de casos.

Así, el diagnóstico de pacientes con síntomas leves compatibles con el coronavirus se realizará según las necesidades de manejo clínico del mismo.

La Estrategia establece que los casos confirmados leves y asintomáticos no realizarán aislamiento y los contactos estrechos no realizarán cuarentena, aunque sí deben reducir todo lo posible las interacciones sociales y la participación en eventos multitudinarios.

Esta decisión se adopta tras la fase aguda de la pandemia en la que la evidencia ha demostrado que la gran mayoría de los casos cursan la enfermedad con sintomatología leve o de forma asintomática. No obstante, deben mantener las medidas preventivas para evitar contagios, tales como el correcto uso de mascarilla, la frecuente higiene de manos, la ventilación de las estancias y el mantenimiento de la distancia de seguridad, especialmente en casos de contacto con personas vulnerables, tal como se venía haciendo hasta ahora. Si se precisa tramitar la incapacidad laboral por presentar síntomas incompatibles con el desarrollo profesional, el afectado ha de contactar con su médico de Atención Primaria para la realización de los trámites oportunos.

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