Que si vienen los test. Que si no vienen. Que si son buenos, o son menos buenos. Que si son fiables o son de broma. Que si los chinos engañan o si los chinos no son de fiar. Y en el que si y el que si, nos quedamos, como dice el dicho “con la casa sin barrer”.

A nadie se le escapaba que los test era la solución más rápida y segura. Se ha hablado de China, y sin embargo el país más ejemplar en atajar la epidemia fue Corea de Sur. Su estrategia fue confinamiento y test rápidos. El resultado, en muy poco tiempo desaparecieron de las listas de los países contagiados cuando llegó a ocupar el segundo lugar.

Y entonces, ¿dónde están los test? Nadie lo dice pero si nos fijamos el país de Europa con la mayor industria farmacéutica es Alemania y con mayores contactos en este sector. En Alemania el virus y los fallecidos avanzan a otro ritmo que en otros de los grandes países de Europa, y es que parece ser que los grandes paquetes de los test rápidos han entrado, sin darnos cuenta por el país de Merkel primero, sin ser ellos los mayores perjudicados. Alemania tiene 80 mil casos y 900 fallecidos y Francia con 55 mil lleva 4 mil muertes. Sólo las cifras cantan.

Ahora lo único que nos queda es que los alemanes  se coloquen a la vanguardia de la recuperación económica e industrial de Europa cueste lo que cueste.

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