Tras el cierre de todos los centros educativos en las Islas, cancelados todos los actos multitudinarios, Canarias ha sucumbido a la locura, al miedo y a las colas infinitas en los supermercados. Hasta una hora y media esperando para pagar en caja, pero es que hoy ya hacían cola incluso antes de que abrieran sus puertas.

Y esta imagen se repite en las estanterías de todo el Archipiélago… Agotado el papel higiénico, agua embotellada, legumbres, arroz, pastas y productos infantiles.

Y todo a pesar de que las grandes cadenas han lanzado mensajes de tranquilidad, y han garantizado que no habrá problemas de abastecimiento. Ni siquiera en Italia, país europeo más afectado por el COVID´19 se ha impedido salir a comprar comida o medicinas.

¿Hace falta llegar a este nivel de estrés y miedo?

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