La aerolínea de bajo coste cerró el miércoles sus tres bases en Canarias, ubicadas en los aeropuertos de Gran Canaria, Lanzarote y Tenerife Sur. El cierre de las bases de la aerolínea de bajo coste supone la reducción de vuelos y la pérdida de 170.000 plazas solo en la campaña de invierno. La compañía irlandesa asesta un duro golpe a los trabajadores, pues más de 200 se van a la calle y unos pocos serán recolocados en otras bases. La consejera autonómica de Turismo, Yaiza Castilla, afirma que la aerolínea volverá porque “las rutas a Canarias son estratégicas”.

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