Pedro Sánchez y Pablo Iglesias acuerdan seguir una política continuista en la que las riendas las llevará la ministra Nadia Calviño. La derogación de la reforma laboral no será completa, sino parcial, y los impuestos subirán sólo para financiar las políticas sociales.

El partido morado renuncia a las propuestas más radicales, como el impuesto a la banca y el control de precios en el alquiler. Líderes empresariales han alertado sobre una posible fuga de capitales, pero de momento los mercados reaccionan con serenidad.

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