Sin electricidad no funciona nada y eso fue lo que ocurrió en Tenerife a lo largo del día de ayer.

Un millón de tinerfeños, sin contar la cantidad de personas que nos visitan y se alojan en apartamentos y hoteles, vivieron lo que sucede en las películas apocalípticas. Lo que está claro es que la indignación y la incomodidad, ha hecho evidente que «sin luz no hay paraíso».

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