El consumo digital ha llegado al mundo de la televisión no para quedarse, sino para invadirla.

Desde hace un tiempo, ya nada es lo mismo. Esa manera de entender la tele por medio de programas ordenados dentro de unos hábitos sociales y costumbres va viviendo sus últimos años. Ese hábito de sentarte a ver la tele delante de un aparato situado en el salón y otro “en el cuarto del fondo”, para las nuevas generaciones, comienza a ser visto como el vestigio de viejas costumbres del pasado.

Me contaba una chica que trabajaba en una guagua escolar que los niños con edades responsables ya no sabían llegar a su casa más allá de doscientos metros de distancia a la redonda. Que están tan imbuidos en las pantallas que tengan a su mano, el móvil, la tablet o el portátil, que son incapaces de levantar la mirada y disfrutar del paisaje del recorrido.

Cuando entrevisto a personas que quiero que trabajen con nosotros es sumamente habitual que expresen con naturalidad, y sin sentirse unos bichos raros, que quieren hacer tele aunque no consumen tele, pero sí en cambio productos televisivos. Con lo que “si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”, y en eso estamos.

A partir de hoy BTC comienza una nueva aventura. Consiste en cambiar toda la mentalidad y teoría hasta hoy aprendida y comenzar a proponer una nueva manera de entender el servicio de comunicación y entretenimiento. Y en este concepto de servicio hemos comprendido que el ciudadano quiere estar, en nuestra materia, mejor atendido.

Esto no se traduce en calidades y pluralidades de la información y el entretenimiento que damos, porque eso se da por descontado. Se trata en ser versátiles, y hasta llegar a la emisión televisiva, contar por todos los canales posibles, lo que estamos haciendo, qué tenemos en cada momento, y hacer partícipe al receptor de nuestro trabajo, soñando en poder implicarlo algún día.

Es una tarea apasionante, hemos leído y estudiado en estos tres meses alejados de la pantalla todo lo que hemos podido. Hemos sacado nuestras conclusiones y vamos a llevar a cabo una experiencia piloto que jamás se ha realizado en este país. No sabemos a dónde nos llevará, ni siquiera si se va a notar, pero lo que sí tenemos claro es que estamos viviendo el fin de los audímetros y del share o cuota de pantalla como único indicador para valorar el éxito de un programa.

Cada día comenzamos a las 12 de la mañana en nuestro portal web “conexionBTC.com”, y tendremos un programa integrado a todas horas en el universo de la conectividad digital. Ofreceremos BTC a la medida y necesidades de cada dispositivo. Somos cercanos, inteligentes, y sobre todo tenemos acento canario. Porque BTC es una experiencia audiovisual que va más allá del propio espacio televisivo.

Y si soy franco y digo toda la verdad, creo que la decisión de acabar de una vez por todas con lo que es el concepto de programa de televisión, avanzando en la senda de construir un producto de comunicación o entretenimiento audiovisual, terminando con la focalización en el telespectador para centrarnos en el receptor, es acertada. Y creo que abre una puerta a muchas posibilidades interesantes.

Santiago Falcón, productor ejecutivo de BTC

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